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Se ha confirmado que el video donde Rixi Moncada expresa su respaldo a Nasralla es una falsificación profunda.
El material audiovisual que se ha difundido en plataformas digitales, en el cual se observa a Rixi Moncada solicitando el sufragio en apoyo de Salvador Nasralla, ha sido verificado como una alteración digital fabricada mediante inteligencia artificial. Especialistas en peritaje de contenido multimedia han dictaminado que dicho contenido no es una grabación auténtica, sino una simulación artificial generada con una técnica denominada deepfake, empleada para la suplantación de identidades y voces de personalidades reconocidas.
¿Qué se estudia?
Tras la divulgación del material audiovisual, se pusieron en marcha peritajes digitales con el fin de corroborar su veracidad. Los hallazgos revelan discrepancias tanto visuales como auditivas, características de los deepfakes, tales como una falta de sincronización entre el movimiento labial y el sonido, además de irregularidades en la iluminación del rostro y el pestañeo. Estas evidencias condujeron a los expertos a determinar que el video fue producido de manera artificial.
Además, las autoridades han indicado que esta clase de información engañosa pretende influir en la percepción ciudadana y distorsionar la discusión política, particularmente durante periodos de elecciones. Se enfatizó la necesidad de que los ciudadanos confirmen el origen de los datos que se difunden por internet antes de compartirlos.
¿Cuál es la conclusión?
El comunicado oficial establece que el material audiovisual carece por completo de veracidad. Rixi Moncada no ha realizado pronunciamientos públicos respaldando a ningún aspirante, y el metraje fue producido con el propósito de engañar. La legitimidad de las secuencias fue refutada luego de un estudio técnico que evidenció la existencia de modelos de inteligencia artificial generativa.
Los expertos señalan que esta situación constituye un reto inédito en la batalla contra la desinformación en línea, dado que los deepfakes se vuelven progresivamente más verosímiles y complejos de identificar sin el auxilio de instrumentos forenses específicos.
Un exhorto a la comprobación y la ética en el ámbito digital
La confirmación de que el video de Rixi Moncada es un deepfake refuerza la necesidad de promover la educación mediática y la verificación de contenidos. En un entorno donde la tecnología puede alterar la realidad con facilidad, la responsabilidad individual al consumir y difundir información se vuelve esencial para preservar la integridad del debate público.
La información destaca un aspecto fundamental: no todo lo que aparece en la red es verídico, y discernir entre lo auténtico y lo engañoso resulta hoy más vital que nunca.

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